lunes, 23 de diciembre de 2013

Celta Selmark, un rodillo ante Universidad de Valladolid (65-32)

Celta Selmark venció un encuentro con absoluta superioridad a una Universidad de Valladolid que sólo aguantó un cuarto al ritmo realizado por las celestes. El resultado final (65-32) muestra fehacientemente lo sucedido en el parquet vigués durante el encuentro.
Pallardo
Begoña Pallardó entrando a canasta
Se presentaba el Celta Selmark con graves deficiencias en su juego interior. A la ya sabida de Laura Alonso, intervenida recientemente en uno de sus pies, se sumaba Débora Rodriguez que con una rotura fibrilar originada en el partido de Pontevedra, no pudo intervenir a lo largo del encentro. El partido así se presentaba con mucho peligro ya que se recibía al colista de la competición, que no había alcanzado victoria alguna en su casillero, aunque éstas se produjeran por poca diferencia en muchos casos.
Sin dos de sus bazas interiores la responsabilidad para la pintura recaía en Nogaye Lo, titular en el partido. El primer cuarto fue de mucha igualdad, con ambos equipos defensivamente en individual. Marta Canella con siete puntos se erigió como principal referente ofensivo para los celestes mientras que la aportación vallisoletana era más coral, con reparto de puntos entre sus protagonistas. Celta comenzaba con inercia positiva en el marcador pero no abría distancias significativas, terminando el primer cuarto en mínima ventaja (11-10).
Tras el triple inicial de la vallisoletana María González, Celta Selmark se entonó en defensa y comenzó a ser el equipo que nos tiene acostumbrado. Tuvieron que transcurrir nueve minutos para que Valladolid anotase otra canasta durante este cuarto. Entre medias, un parcial de 14 a 0. Fue un despegue sin aspavientos, un plato cocinado a fuego lento pero con un sabor exquisito. Lentamente las celestes fueron abriendo las distancias en su terreno favorito: Rebotear y correr. Las olívicas se despegaron así de su oponente llegando al descanso con clara ventaja (28-15). El equipo había leído a la perfección la intensidad con la que debía afrontar este peligroso partido y empezaba a dirigirse por el camino correcto.
Celta Selmark se pasó a defensa zonal tras el descanso. Y aunque recibió dos triples en contra de Paula Vicente, de nuevo llevó el encuentro a su zona de confianza. El despertar de María P. Araujo en ataque sumado a la buena circulación global del balón, llevaron a que el partido se rompiera definitivamente en este cuarto. Sin problemas en el rebote defensivo, la distancia de seguridad en el marcador le proporcionaba mucha tranquilidad en su juego. Y si caía alguna relajación siempre la intensidad de Carlos Colinas en el banquillo les ponía a tono. El trabajo celeste se vio recompensado en el tercio final del cuarto con un parcial de 8 a 1, que ya decantó el partido de manera definitiva (46-25).

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